Alana Walczak: Todos estamos viviendo un estrés traumático

Estoy cansada. Ha sido una semana absolutamente trágica y un mes horrible. Como ustedes, he estado pegada a las noticias locales y de Facebook durante semanas.

Primero, buscaba con obsesión noticias del incendio. Me preocupaba la seguridad de nuestros amigos y colegas, revisaba los índices de la calidad del aire, balanceaba las necesidades físicas y emocionales de dos hijas muy asustadas, evacuaba o trataba de ayudar a otros a evacuar, y a la vez trataba de hacer mi trabajo lo mejor posible. Fue intenso.

Después, justo cuando los bomberos salvaron heroicamente nuestra hermosa comunidad y la vida regresaba a la normalidad con el inicio del nuevo año, los deslaves y las inundaciones de escombros nos golpearon de una forma increíblemente devastadora.

Otra vez estoy pegada a Facebook, a los partes de la prensa y a las noticias. He enviado correos electrónicos y mensajes de texto y he llamado a todos los que conozco que viven en Montecito. Escucho historias desgarradoras en las noticias y también directamente de amigos y colegas.

Y como somos una pequeña comunidad de sólo “un grado de separación”, conozco a demasiadas personas afectadas, aunque yo no lo haya estado. Me siento inútil. Se me salen las lágrimas y me siento desconsolada y abrumada.

Y por supuesto, mis hijas están igualmente abrumadas. Ellas escuchan y sienten mi ansiedad, tristeza y preocupación. Lo sienten en la escuela, en los amigos y los maestros. Lo llevan en sus pequeños cuerpos todo el día, todos los días.

Y a mí me resulta difícil también. Unas veces me siento insensible y otras me siento agitada. Me veo distraída e incapaz de concentrarme. Y aunque parezca extraño, me he sentido incómoda sintiéndome feliz.

He notado que casi me siento culpable si sonrío o si empiezo a reírme con algún colega. Me parece mal, incluso irrespetuoso, disfrutar el cielo claro y azul y el sol radiante que hemos tenido estos últimos días.

Me parece incongruente que al despertar en Santa Barbara, el sol ya haya salido, no haya tráfico, los niños estén de regreso en la escuela y yo esté de regreso al trabajo.

Mi rutina ha regresado a la normalidad, mi familia y círculo inmediato de amigos están seguros y estoy fuera de peligro. Entonces, ¿por qué me siento tan frágil?

Porque todos sufrimos el trauma secundario o indirecto.

Según la “Red Nacional sobre Estrés Traumático Infantil”, “el estrés traumático secundario es la coerción emocional que surge cuando un individuo escucha de primera mano las vivencias traumáticas de otro. Sus síntomas se parecen a los del trastorno por estrés postraumático (TEPT).

En CALM, nos preocupamos cada día por el estrés secundario. Nuestros psicoterapeutas escuchan historias terribles y nos es imprescindible recordarles que se cuiden para que puedan seguir haciendo su trabajo.

Practicamos la ‘atención plena’ y apoyamos el cuidado a nosotros mismos para poder combatir los efectos insidiosos del trauma secundario. Debemos sentirnos íntegros y saludables antes de disponernos a ayudar a otros.

En estos momentos, todos en el condado de Santa Barbara sienten un tipo de trauma directo o secundario. Es una epidemia. Afortunadamente, hay algunas cosas que podemos hacer para mitigar los efectos del trauma.

Quiero compartir algunas sugerencias útiles adaptadas del libro: “Transforming the Pain: A Workbook on Vicarious Traumatization for Helping Professionals who Work with Traumatized Clients”.

Es importante que estemos conscientes de que el trabajo que hacemos o las noticias que vemos o las historias que escuchamos nos pueden impactar de manera profunda.

Lograr y mantener un sentido de equilibrio y conexión en nuestras vidas puede prevenir que sintamos el trauma secundario o ayudar a mitigar sus efectos dañinos. Éstas son varias formas de reducir el impacto del trauma secundario.

Concientización:

» Reconocer nuestra propia historia de trauma y estar consciente de cómo la misma afecta nuestra respuesta ante nuevos traumas.

» Hacer un inventario de nuestras opciones de estilo de vida y hacer los cambios necesarios. ¿Dormimos lo suficiente? ¿Hacemos suficiente ejercicio? ¿Nos permitimos descansar?

» Cuidarse a sí mismo. Crear una lista de cómo cuidarse a sí mismo y ponerla en un lugar obvio en la casa u oficina. Esta lista puede animarnos a ser creativos, salir y apreciar el tiempo, viajar un fin de semana fuera de la ciudad, leer un libro, cocinar una cena, pasar tiempo con los amigos o simplemente pasarlo bien.

Equilibrio

» Permitirse vivir plenamente las reacciones emocionales. No ocultarlas ni juzgarse a uno mismo por la mezcla de emociones que sienta. Déjelas manifestarse y déjelas ir.

» Trazarse metas realistas. Reconocer nuestros límites, aceptarlos y honrarlos.

» Buscar una nueva actividad para el tiempo libre o conectarse a una que disfrutaba en el pasado.

» Reconocer los mecanismos de defensa negativos y evitarlos. Sustituirlos por los mecanismos positivos incluidos en su lista sobre el cuidado a sí mismo.

Conexión

» Evitar el aislamiento. Éste es el momento de hablar y conectarse con los demás.

» Escuchar la opinión de colegas, amigos y familiares. Pedirle a un familiar o a un buen amigo que nos llame para saber si estamos bien.

» Recordar nuestro lado espiritual. Una práctica espiritual o una congregación de fe puede ofrecer calma y conexión.

» Fortalecer los sistemas de apoyo. Reunirse con amigos para una cena entre todos. Buscar una forma significativa de donar tiempo o esfuerzo. Buscar un mentor o ser un mentor para otra persona.

» Todavía estamos procesando lo que hemos vivido en las últimas cinco semanas. Ha habido tanto miedo, ansiedad y estrés. Y ahora, nos adentramos en la incredulidad, la tristeza y el dolor profundo.

» Creo que nuestra comunidad superará esta tragedia y saldrá fortalecida y más unida. Somos fuertes y les pido a todos cuidarse a sí mismos mientras cuiden de los demás.

—Alana Walczak es la Directora de CALM (Abuso Infantil, Terapia y Mediación), una organización no lucrativa líder en el desarrollo de programas y servicios que tratan el abuso infantil de manera eficaz y promueven la recuperación, además de programas que ayudan a prevenir el abuso mediante el fortalecimiento y apoyo a la familia. Las opiniones aquí expresadas pertenecen a la autora.

Rough translation into Spanish by Adelante Charter School Sixth Grade   * Corrected & edited pro bono by Babel Linguistics Inc.

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